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OPERACIÓN VUELO 718 CON LA MEMORIA ENCENDIDA de Juan Guillermo Gonza

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Descripción

El libro de Juan Guillermo Gonza rescata los testimonios del horror que vivieron en 1976 los noventa presos políticos que fueron secuestrados y trasladados a La Plata, en el operativo conocido como Vuelo 718. Se concentra especialmente en los hechos que fueron ventilados en el tercer Juicio por la Verdad sustanciado en nuestra provincia. En esa instancia, en la que Gonza dio su testimonio como sobreviviente del dramático episodio, fueron condenados por privación ilegítima de la libertad un exteniente del Ejército y diez agentes del Servicio Penitenciario Federal.

Cuando inicio mi reflexión sobre los Juicios por la verdad caigo en cuenta, y así lo expreso y lo escribo, que tuvieron que pasar treinta y nueve años para llegar al tercer Juicio por la Verdad en la provincia de Jujuy. Lo expreso en la introducción y en mis primeras palabras en el libro digo que los he vivido con la memoria encendida, esperando que alguna vez la Justicia que, en todo proceso democrático después de una dictadura y un genocidio, tiene el objetivo de recuperar la majestad perdida. La Justicia había perdido en la dictadura absolutamente su majestad. Los recursos de amparo, se lo recordé al Tribunal Oral Federal de este tercer juicio, quedaban enganchados en las rejas de la vereda. Ese es el símbolo de lo que pasaba y del tiempo transcurrido.

Yo fue detenido la noche del 24 de marzo en la Casa de Gobierno. En el mismo momento en que a Isabel Perón, presidenta constitucional, la sacaban en helicóptero de la Casa Rosada, a nosotros nos llevaban al Regimiento 20, con el anuncio del policía de turno que hasta ese momento nos cuidaba supuestamente, porque quería conversar con nosotros el jefe del Regimiento, el entonces coronel Bulacios. Esa entrevista nunca se concretó y el primer lugar de detención fue el Regimiento, un aula donde esperábamos qué nos podía pasar, sin ninguna certeza de que había una luz en la otra punta del túnel. Y fue así, efectivamente, al rato varones y mujeres detenidos en esa aula fuimos vendados y a determinada hora, ya avanzada la madrugada, esposados atados con piolines, con alambres, con precintos, nos sacaron a un patio. Y la primera tortura física fue hacernos poner en fila, bajo una llovizna, caminar por los fondos de ese sitio que así perdía su dignidad de sede del Ejército Argentino, para hacernos agachar, meternos por el barro y después ponernos contra una pared y decir acá se acaba todo. El cric o el crack de los fusiles remontándose fue el terror porque era un simulacro de fusilamiento muy duro, muy cruel.

 

Transcurrieron varios meses en el Penal de Gorriti hasta el 6 o 7 de octubre que es el día del inicio de este vuelo tenebroso, donde noventa presos políticos fuimos sacados de la celda a las patadas, robo de anillos y relojes, para llevarnos al aeropuerto y comenzar este vuelo que se relata en el juicio. Yo no lo relato en el libro, deliberadamente quise poner todo lo que está asentado y demostrado en el juicio. Terminamos en La Plata, con procedimientos similares, patadas, calle de la amargura, trompadas. El vuelo está todo relatado, eran doce mujeres que también testimonian en el juicio, pero ellas fueron llevadas en un avión más chico. En cambio, nosotros fuimos en un Hércules, encadenados en el piso con la cabeza entre las rodillas, vendados, para empezar toda una tortura continua durante el vuelo. A garrotazos, escupitajos, te obligaban a cantar el carnavalito, "coya de mierda, comunista de mierda, peronista de mierda". Nos orinaban. Ese relato es un pedacito de la historia que no podía quedar sin pegarse en este rompecabezas.

 

¿Recuerda como fue el día de la liberación?

El último día en la prisión de La Plata fue una mezcla extraña de alegría. Nos tuvieron desde el mediodía en una piecita, con un profesor de La Plata. Te soltaban de noche y la salida era un sendero largo a una especie de plaza, hasta la avenida. Como te seguían con reflectores, pensaba que me iban a pegar un balazo. En la avenida se detiene un taxi sin que le haga seña, pega el grito "suban, suban". El taxista nos pregunta "ustedes son presos", nos llevó a la terminal y no nos cobró.

Cuando volví a Jujuy me amenazaron, diciéndome que me tenía que ir. Tuve que exiliarme en Santa Cruz de la Sierra, esperanzado en trabajar allí, recuperarme. Fue imposible, no me dejaron. Digo tengo que ir a buscar el pasaporte a Buenos Aires. El Lloyd Aéreo Boliviano hacía escala en Salta y por esa escala aún continúo. Salta me recibió como un corazón abierto, una sociedad sorprendentemente cálida y acogedora, protectora, me reivindicó en la política, en el periodismo.

leer nota completa en la fuente: El tribuno de Jujuy

 

#04609

Temática: Historia Argentina, Testimonial

ISBN: 9786313220328

Editorial: Araoz Ediciones. 2026

Idioma: Español

Tapa Blanda

458 páginas

Autor: Juan Guillermo Gonza